Lo mejor para mi salud

< Volver

Estrés y Aumento de Peso: Una Relación Silenciosa

Autor : Pharmabest
Fecha de publicación : 24/02/2026
Tags : Sobrepeso

En España, cerca de la mitad de la población adulta presenta sobrepeso, definido médicamente por un índice de masa corporal (IMC) elevado, y aproximadamente una de cada tres personas afirma sentirse estresada de forma frecuente o crónica. Es importante saber que existe una relación fisiológica clara entre el estrés mantenido en el tiempo y el exceso de peso.

El estrés crónico es una situación prolongada vivida de manera negativa, que genera un estado de tensión psicológica con repercusiones físicas (psicosomáticas). Cuando una persona se siente estresada la mayor parte del tiempo o de forma continua, hablamos de estrés crónico.

El estrés crónico

El estrés crónico aumenta la secreción de dos hormonas principales:

  • El cortisol, que incrementa el apetito y puede provocar desánimo e incluso síntomas depresivos debido a la disminución de la serotonina (conocida como la “hormona del bienestar”).

  • La adrenalina, que reduce las reservas de magnesio en el organismo y puede provocar ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño y calambres, generando alteraciones en el estilo de vida que favorecen una alimentación poco equilibrada.

El exceso de peso

En resumen, estas dos hormonas pueden contribuir al aumento de peso:

Directamente, al estimular el apetito.

Indirectamente, a través de:

  • Un descanso insuficiente o de mala calidad, que puede favorecer los antojos y el picoteo, especialmente de alimentos dulces.

  • Una alimentación inadecuada que provoca carencias de nutrientes esenciales, vitaminas y omega 3, debilitando al organismo frente al estrés crónico y creando un círculo vicioso.

Entre los hábitos poco saludables —frecuentemente relacionados con el estrés— que favorecen el aumento de peso se encuentran:

  • Poco tiempo para planificar la compra y los menús.

  • Elecciones impulsivas y poco meditadas.

  • Comer con prisas, lo que dificulta percibir correctamente la sensación de saciedad.

¿Qué hacer?

Es recomendable abordar, siempre que sea posible, las consecuencias del estrés crónico de forma natural. Esto puede favorecer una pérdida de peso más equilibrada, una mejor estabilidad del peso a largo plazo y un mayor bienestar físico y emocional.

Un enfoque antiestrés suele recomendarse durante un mínimo de tres meses (renovable mientras persista la situación de estrés) e incluir magnesio, calcio y, si procede, plantas con efecto relajante y ácidos grasos omega 3, siempre bajo supervisión de un profesional sanitario.