Cómo cuidar la piel de tu bebé: consejos para mantenerla sana e hidratada
Aunque la piel del bebé da la impresión de ser idealmente suave y flexible, en realidad es muy fina, frágil e inmadura. Puede reaccionar rápidamente a agresiones externas, por lo que es fundamental cuidarla todos los días con productos adecuados.
Características de la piel del bebé
A primera vista, su piel puede parecer similar a la de un adulto, pero no lo es. Las distintas capas que la componen —epidermis, dermis e hipodermis— son mucho más finas que en la piel adulta y todavía no actúan como una barrera protectora eficaz.
La barrera protectora natural que protege la piel no es suficiente, por lo que esta piel tiende a ser seca, sensible y propensa a irritaciones, sobre todo en los pliegues.
Cómo identificar una piel sensible o irritada
La piel del bebé está expuesta a múltiples agresiones externas, lo que aumenta el riesgo de irritación y deshidratación.
La irritación provoca tirantez, escozor y sensación de calor, seguidos de enrojecimiento. Una piel sensibilizada puede pelarse o agrietarse, especialmente si no se hidrata correctamente.
Precaución con los sudores
La sudoración se concentra en manos, pies y cabeza, lo que hace que los bebés sean muy sensibles a los cambios de temperatura.
Frío: seca especialmente la piel del rostro.
Calor: provoca sudoración excesiva, que puede causar deshidratación cutánea.
Consejos para mantener la piel de tu bebé hidratada
Elige productos especialmente formulados para bebés, hipoalergénicos y sin ingredientes que puedan causar alergias.
Evita baños demasiado largos o calientes, ya que el agua caliente puede dañar su piel tan fina.
Apuesta por textiles naturales y ecológicos que permitan que la piel respire, como lino, cáñamo o lana.
Usa detergentes suaves e hipoalergénicos para lavar su ropa, preferiblemente a base de jabón de Marsella u otros productos sin químicos agresivos.
* El cáñamo es una fibra vegetal muy suave, transpirable y resistente, procedente de la planta industrial de cannabis, pero sin efecto psicoactivo, por lo que es totalmente seguro para la ropa de los más pequeños.